El ser humano siempre
ha intentado diseñar su entorno, para crear mejores
condiciones de vida
para sí y sus símiles. Inspirada por los problemas socioambientales
actuales, la
permacultura no hace más que poner de manifiesto esta
característica básica
del ser humano, proponiendo explícitamente un proceso
consciente de diseño
ecológico.
Esto en cristiano sencillo, significa que la permacultura es una rama
de la agricultura caracterizada por el desarrollo y el uso de los recursos autóctonos
generando el menor impacto posible en el ambiente donde estemos ubicados. Más
sencillo aún, es vivir de la tierra pero también permitir que ella viva,
colaborando con sus ciclos, reutilizando recursos, utilizando la agricultura
sostenible, evitando el uso de agrotóxicos que la envenenen, construyendo con
materiales oriundos de la zona en donde nos encontramos, etc.
Sé que quizá parezca muy complejo, y en el caso de Carayaca, increíble
pensar que es posible practicar la agricultura sostenible y orgánica, pues
vivimos en una cultura donde nos han inculcado que “aquí nada se da sin
veneno”, pero el primer paso está en la experimentación para saber de primera
mano si es cierto o no la posibilidad de una agricultura permacultural. Para
esto, La Ardilla que Habla te traerá en cada edición métodos permaculturales de
agricultura, cría, construcción, poda, reciclaje, entre muchos otros que te
ayudarán a experimentar y comprobar por ti mismo las bondades de la
permacultura.
No te pido que me creas lo que te digo por que lo lees aquí, pero sí te
pido que tampoco les creas a los que te metieron en la cabeza que es a juro con
veneno, y que intentes experimentar de primera mano las propuestas que aquí te
traeremos.
Uno de los básicos en la permacultura es la creación de un compostero,
que no es más que un espacio donde nos dedicaremos a reutilizar desechos
comestibles o no que después de un proceso se convertirán en abono de altísima
calidad. De esta manera no sólo reciclamos y obtenemos fertilizante y abono de
alta calidad sin invertir ni un bolívar, sino que también disminuimos la
cantidad de desecho que generamos, que sabemos es una excelente idea sobre todo
para nuestra parroquia Carayaca y otras zonas rurales donde el servicio de
recolección de basura no se encuentra aún en condiciones óptimas de
funcionamiento.
Respecto a esto, La Ardilla Que Habla te hace un regalo. Este periódico
no es sólo para compartir informaciones políticas y culturales, o para
desmontar mentiras que te metieron por años, sino que también es totalmente
biodegradable y compostable. Guarda este ejemplar, y después de leerlo,
releerlo y esperamos que compartirlo, guárdalo para que lo añadas a tu pila de
composta, que en el próximo número te enseñaremos a realizar.

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